Chinese (Simplified)EnglishFrenchGermanItalianPortugueseRussianSpanish
Mis primeros síntomas del mal de altura

Mis primeros síntomas del mal de altura

15 de febrero de 2018

¿Qué es el mal de altura?

El mal agudo de montaña (MAM), llamado coloquialmente mal de altura, mal de páramo, soroche o puna, es la falta de adaptación del organismo a la hipoxia (falta de oxígeno) de la altitud. La gravedad del trastorno está en relación directa con la velocidad de ascenso y la altitud alcanzada. De manera inversa estos síntomas normalmente desaparecen al descender a cotas más bajas. Ocurre normalmente a partir de los 2.400 metros de altitud. (texto sacado de wikipedia)

 

¡Jambo Antonio! te dejo agua caliente en la puerta, el desayuno en 10 minutos. – me dice Teo, son las 07.00 am y mi compañero y yo ya estábamos despiertos desde hace un rato. La noche la pasé bien, exceptuando por las dos o tres veces que tuve que ir al cuarto de baño para mear por la cantidad de agua que debo de beber para contrarrestar el mal de altura. Los tapones de los oídos surgieron efecto y pude dormir plácidamente sin escuchar los sonidos de la naturaleza, los macacos por la noche estuvieron muy juguetones, pero por el día no se les veía el pelo.

Tortilla, tostadas, aguacate, tomate, ensalada, café, te, pure. ¡Esto si que es un desayuno de campeones!, energía pura para empezar el día. La jornada comenzaría pronto, nos espera un largo camino hasta Horombo Hut.

  • Inicio: Mandara Hut (2.700 msnm)
  • Fin: Horombo Hut (3.720 msnm)
  • Distancia: 12 km
  • Desnivel: 1.000 m
  • Tiempo: 7 horas

El primer tramo es como el día de ayer, todo vegetación y muchos tramos de sombra. Porteadores esquivándote con el doble de peso que tu, adelántando tu paso pole pole, mi camel back llena de agua como siempre, intentaba recordar beber agua cada 5 minutos, y así completar los 3/4 litros de agua al día.

A los 30 minutos, de repente, se acabo drásticamente la frondosidad en el camino, como si de fuego se tratase, habíamos entrado en el páramo, la vegetación era distinta, arbustos, plantas y árboles de media altura. Pero por fin, desde que aterricé en África, pude volver a ver esta majestuosidad, la montaña independiente más alta del mundo, el pico de Kibo (5.895 msnm), casi siempre oculto tras lasa nubes, por fin se dejaba ver a primera hora de la mañana, al otro lado estaba el crater Mawenzi (5.419 msnm), cuyo significado en kimawenje es roto.

¿Sabes Antonio? hay mucha gente que viene a subir al Kilimanjaro sin saber que este tiene tres volcanes, el primero es Shira, el segundo es el Mawenzi, y el tercero y todavía activo aunque dormido, es Kibo, allá es donde vamos. – me dijo Simon mientras miraba boquiabierto el paisaje.

Detrás mía, a la izquierda Kibo y a la derecha Mawenzi

Seguíamos caminando, pole pole, los bastones me marcaban el ritmo, un ritmo de recreo, de paseo parsimonioso, mientras nos cruzábamos más gente por el camino, muchos me daban ánimos, otros saludaban sin más, yo me entretenía viéndoles las caras e imaginar con su expresión si habían conseguido subir a la cima o no.

Hacemos un descanso en una zona de picnic con mesas y bancos, Boco me había preparado un taper con un montón de comida variada, entre ellas un trozo de ala de pollo envuelta en papel celofan. Allí había un grupo de seis serbios, cuatro chicos y dos chicas, cuatro hindúes y un par de enormes cuervos que serían los únicos animales que vería en todo el viaje ya. Me pareció muy curioso que uno de los hindúes portara colgado de su mochila una estatua de un caballero montado a caballo con su espada, durante el camino nos enteramos de que querían llegar a la cima con eso, ya que era símbolo de su Dios. No se pero tenía pinta de pesar bastante, no me quería ni imaginar llevando eso la noche de la cima.

Un peso extra religioso

Poco antes de llegar a Horombo nos encontramos con los primeros senecios, la planta más alta y peculiar del páramo, con sus formas de cabeza de piña o candelabros enormes. Serían las 15.30 pm cuando llegamos a Horombo Hut, el campamento base más grande del Parque Nacional, provisto para más de 80 personas, con dos grandes comedores, cuartos de baño, luz solar y aún en ampliación.

Los famosos senecios del Kilimanjaro

Misma operación, me registro, obtengo mi llave, mi refugio es el Nº11, justo detrás de los comedores y cerca del baño, ¡bien!, pero dos cosas cambian, mis compañeros de piso esta vez son una pareja canadiense que está de bajada y la más importante: mis primeros síntomas del mal de altura. Me comienza a doler la cabeza, de momento está siendo leve, como un murmulla que empieza a incordiarme, voy a tomarme un paracetamol, cenar algo, beber un litro más de agua, ir al baño otras tantas veces y descansar, mañana es el día de aclimatación, un día que me vendrá muy bien para afianzar mi objetivo.

No te pierdas la siguiente etapa – El día de aclimatación

0 Comentarios

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*