Un baño local: los hammam

Un baño local: los hammam

Un baño local: los hammam

Te voy a ser sincero 100%, uno de los momentos más originales y genuinos que viví en Chaouen, en mi primera entrada a Marruecos, fue la visita al hammam. Por ello he creado este post únicamente para hablar de ellos, de esta experiencia: que son, que se siente, cómo funciona y qué hay que hacer para vivir algo así. Así es un baño local: los hammam.



¿Por qué se utilizan los hammam?

Su origen viene de las aguas termales romanas, hammam significa baño, y normalmente se construían cerca de las mezquitas, para que los musulmanes pudieran lavarse a conciencia antes de orar. Además, es un lugar donde se reciben servicios de masaje, teniendo un papel social muy importante en el mundo musulman, sobre todo para la mujer.

¿Qué tiene de especial un hammam?

Ana en Chaouen

¿Conoces la expresión? Allí donde fueres, haz lo que vieres. Pues eso es algo que intento tener muy en cuenta cada vez que salgo de casa. Cuando estaba organizando mi viaje a Marruecos, mi querida Ana (que había estado meses antes en Chaouen) me recomendó que una de las experiencias más autenticas que había vivido en su expedición marroquí, fue la experiencia en un hammam, me dijo que entrar allí, rodeado de mujeres musulmanes, semi desnudas, como nunca antes se hubiera imaginado verlas, charlando y bañándose entre ellas, sin ningún tipo de pudor ni vergüenza, fue para ella una choque de trenes cultural.

¡Vamos, si estas leyendo esto y eres mujer, no me lo perdería por nada del mundo!

Y sí eres hombre, ¡tampoco!, recuerdo que cuando entré en esa sala, llena de vapores, con ese suelo de mármol caliente, me encontré a 6 o 7 hombres tirados en el suelo, rodeado de cubos de agua (unos con agua fría y otros con agua caliente/ardiendo), todos iban con bañadores y uno de ellos estaba tirado en el suelo (tendría unos 40 años, aunque su aspecto parecía el de uno de 65), recibiendo un masaje de quiromasajista sin titular, lo retorcía sin animo de lucro y lo suavizaba con unos golpes bien daos’ en la espalda. ¡Sí!, había contratado por 80 dh (8€) ese mismo servicio.

¿Dónde puedo encontrar esta experiencia?

Estando en Chaouen (e imagino que en cualquier parte de Marruecos) te encontrarás con un montón de hammanes (¿se dirá así?) dónde acudir, sobre todo cerca de las mezquitas. Pregunta en la recepción de tu riad o algún transeúnte de la zona, seguro que te indicará alguno. 

*Nosotros estuvimos en uno llamado El Meslouhi, a pocos metros abajo de nuestro riad.

¿Cómo funciona?

Es muy sencillo, primero debes de saber cuando puedes ir al hammam, y te digo por qué:

Los baños no son públicos, como te habrás podido imaginar, así que normalmente está dividido el baño por genero en horarios o incluso en días. En Chaouen el horario del hammam que fui fue el siguiente: Mujeres 12:00 a 20:00 horas. Hombres – d8:00 a 12:00 y de 20:00 a 01:00 horas.

 

Una vez que tienes eso claro, allí se utilizan unos productos naturales de limpieza que te recomiendo que compres previamente: el jabón negro o beldi, hecho de aceite de oliva negra y con propiedades exfoliantes naturales y una crin o guante exfoliante que te elimine la piel muerta del cuerpo.

Una vez allí te encuentras con el dilema del precio, ya que en el hammam El Meslouhi habían dos tipos de servicio, es decir: si quieres un completo, lavado, aclarado y masaje (hecho por un residente), cuesta 80 dh (8€). Mientras que el lavado personal (te lavas tu mismo o tu compañero de viaje) cuesta unos 15 dh (1,50€), que es lo que pagamos la segunda vez que fuimos.  Así que vivimos las dos experiencias, ¡y nos encanto!.

Mi experiencia (en el hammam “El Meslouhi”)

Nunca pensé que algo tan básico como es un baño me llamaría tanto la atención. Nos dieron 2 cubos negros vacíos a cada uno, además de de la crin, el jabón y un recipiente más pequeño para llenarlo de agua y echárnosla por encima. Fuimos con el bañador ya puesto por lo que no tuvimos que cambiarnos al llegar, la ropa la dejamos en recepción junto con las pocas pertenencias que llevábamos encima. El lugar parecía seguro, pero aún así, como no habían taquillas decidimos llevar solo lo imprescindible por si acaso.

Una vez abres la primera puerta, el ambiente comienza a ser más cálido, la primera sala se usaba de vestuario y al cruzar la segunda puerta el vapor de agua te embriaga, el suelo de mármol esta caliente y un grupo de marroquíes está tirados en el suelo, unos apoyados en la pared, y otros completamente relajados sobre el mármol. El lugar parecía limpio e higiénico, el agua corría constantemente y mis sensaciones me decían que iba a vivir un momento muy auténtico.

Un hombre super delgado pero fibroso, que resultó ser el masajista, nos llena los cubos de agua, uno está bastante caliente, y el otro está frío. Me señala a mí, me dice que me acueste boca abajo, mientras coge la bolsa donde estaba la crin y el jabón. ¡Comenzaba el espectáculo! las refriegas que me fue dando con la crin fueron enérgicas, sin miedo, cuando me paso la crin por la cara y hasta por dentro de las orejas, pensé que se iba a llevar un trozo de carne con ella, ¡nunca antes me había enjabonado de esa manera y menos otra persona (sobre todo un hombre)!. El olor que desprendía el jabón me agradaba y aunque estaba tirado en el suelo, me encontraba cómodo y relajado, los cubos de agua iban gastándose a la vez que me iba echando mi masajista calderos de agua caliente y fria, hasta que vino la parte del masaje: ¡los golpes de mano en mi espalda retumbaron en toda Chaouen, Silvestre y el resto de marroquíes se miraron entre ellos y comenzaron a reírse del estruendo. Pero bueno, como dicen: ¡Sí duele es que cura!, ¿no?. Fue el típico masaje de quiromasajista sin título que te retuerce hasta el click, pues mas o menos.

Tras unos 15 minutos de lavado, te quedas traspuesto, apoyando la espalda en la pared de mármol, viendo con los ojos entre abiertos como un padre baña a su hijo mientras llora por que se le ha metido el jabón en el ojo, como dos adolescentes se lavan la espalda entre ellos. Me gustó mucho ver como cuidan ese vínculo familiar y de amistad, algo que aquí se ha perdido (si es que lo hemos llegado a tener algún día), desde el día en que como niño te daba vergüenza que tu padre té lavase.

Nos dijeron que ellos intentan lavarse en el hammam mínimo 1 vez a la semana, exceptuando los meses de verano, donde la mayoría es incapaz de soportar el calor de la sauna del baño. Bonita tradición, saludable y vinculante con quien sea que te esté lavando, ya sea tu padre, tu primo o tu amigo.

¿Tu que opinas?


Aquí tienes el vídeo de mi experiencia en Chaouekn, No te lo pierdas!

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