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Mi experiencia en la favela Santa Marta

Mi experiencia en la favela Santa Marta

“¡Mentiría si te dijera que aquí no hay armas, ni drogas, esta es nuestra realidad, lo reconozco, pero Santa Marta no es peligrosa!”.

Eso nos comentaba Elias (nuestro guía), mientras caminaba por las empinadas escaleras de la comunidad (a ellos no les gusta llamarla ni que la llamen, favela, es como peyorativo para los lugareños de Santa Marta o Dona Marta).

Si vas a Rio de Janeiro podrás escuchar el nombre de varias favelas de renombre, las más conocidas son Rocinha, Ciudad de Dios y Santa Marta. ¡Correcto!, si tu intención, como fue la mía, es la de vivir durante unas horas la vida dentro de una de estas comunidades, la opción menos arriesgada, desde mi punto de vista, es visitar la famosa favela de Santa Marta.

Mi experiencia en la favela Santa Marta

Panorámica de Santa Marta

El comienzo no fue bueno y os explico el por qué. Desde casa contraté un tour que tenía buenas críticas (y que más abajo os diré cuál es), tenía atado el tour a una fecha y hora determinada (a las 10:oo horas del 1 de noviembre de 2016), por unos R$120 (30€) y en punto en concreto, justo en la misma falda de la favela (dentro de la gasolinera Shell). Pues bien, allí esperamos mi amiga Cecilia y yo durante dos largas horas, y allí no apareció nadie. Cuando le pregunté a la chica de la gasolinera por un tal Thiago Firmino, me miró algo incrédula, por lo visto yo no era ni el primero ni el último en pasar por esta situación. La chica nos aconsejó que nos acercáramos a la caseta de información que había justo al cruzar la calle, y así hicimos.

Allí conocimos a nuestro verdadero guía, Elias Duarte (40 años), quien nos dijo que el tal Thiago hace de guía de manera no oficial, sin estar acreditado y que a veces deja literalmente tirado a sus clientes. Por lo que te dejo aquí el enlace del blog para que no caigas en el mismo error que yo.

Así que contratamos a Elias para que nos introdujese en las entrañas de su mundo, y fue una emocionante experiencia. Santa Marta está compuesta por unos 5.000 residentes, en diciembre de 2.008 fue intervenida por la policía, por lo que fue la primera favela pacifica de Rio de Janeiro, está completamente amurallada por los laterales, por lo que sólo tiene dos salidas, una por arriba y otra por abajo, en ambas hay cuarteles de policía.

“Te voy a pedir que dejes de grabar en determinados lugares de Santa Marta, aquí hay jóvenes que no quieren ser grabados”.

Entrar a Santa Marta para mi supuso un chute de adrenalina, mi corazón palpitaba a gran velocidad, todo era una laberinto de calles estrechas y escaleras vertiginosas, inevitablemente te cruzabas cuerpo con cuerpo con niños y adultos que bajaban o subían más rápido que tú, y en mi mente venían imágenes de la película de Tropa de Elite (rodada en 2.007), ese film de la unidad del BOPE que debe de limpiar las calles de la favela por la futura llegada del Papa en 1.997, y que curiosamente se había grabado aquí, en las calles de Santa Marta.

En el extremo derecho de la comunidad hay un funicular gratuito que puede subirte hasta lo alto de la favela, pero antes de llegar al final debes de hacer una obligada parada en la terraza/mirador donde está la estatua de bronce del gran Michael Jackson, hecha por el escultor y polémico artista Romero Britto. El lugar atrae a centenares de fans del cantante, que no dudan en escenificar performances y flash mob en honor a la estrella fallecida en 2.009 que rodó justo aquí el videoclip de They don’t care about us.

La estatua de Michael Jackson

“No se que hacen esos chicos con una pistola, aquí no es necesario”.

Caminábamos por un estrecho pasillo que te alejaba del mirador de Michael Jackson, cuando dos chicos que no tendrían más de 15 o 16 años, sin camiseta y en las típicas chanclas hawaianas brasileñas, empuñando cada uno un arma. Cecilia me me miraba de reojo, mientras Elias, que palpó nuestro nerviosismo, nos decía volviéndose y en voz baja que estuviéramos tranquilos. Nunca se me olvidará ese cruce de miradas, incluso uno de ellos me chocó el puño a modo de saludo, fue algo sorprendente.

Ya de camino al punto de encuentro, Elias nos llevó a su casa para terminar el tour invitándonos al mejor caipirinha que probé en todo Brasil. Sólo tengo buenas palabras para nuestro guía, quien nos trató como amigos mas que como clientes y nos estuvo haciendo fotos con su cámara reflex durante todo el tour para luego enviárnoslas por Google Drive (aunque todavía estoy esperando un 40% de las fotos).

La favela con el Cristo Redentor de fondo

Información práctica del tour:

  • Si quieres contratar a Elias este es su facebook.
  • El tour dura de 2 a 3 horas, hazlo a primera hora de la mañana o de la tarde.
  • Lleva ropa cómoda, vas a subir algún peldaño que otro (gorra, protector solar)
  • Su precio ronda los R$120 = 30€
  • Puedes llevar tu propia cámara, aunque Elias te hará fotografías con su propia cámara.
  • Yo llevaba el dinero para pasar el día y una tarjeta de crédito.
  • Visitarás la escuela de música y tiendas de recuerdos.
  • Punto de encuentro: C/São Clemente esquina con la C/De la Matriz en el barrio de Botafogo. Allí hay una gasolinera Shell, justo en frente está el punto de información turístico.

¿Quieres ver el vídeo de la experiencia?

Espero que te haya servido mi experiencia de algo, merece mucho la pena hacer este tour, adentrarse en esta vida por unas horas, escuchar las historias de Elias y sobre todo, probar su caipirinha.

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