Llegamos a Bangkok y a nuestra nueva casa, Nappark.

Llegamos a Bangkok y a nuestra nueva casa, Nappark.

Llegamos a Bangkok y a nuestra nueva casa, Nappark.


Comienza la aventura juntos


Después de mas de 15 horas de vuelos y de un total de 32 horas de autobuses, aeropuertos y aviones…POR FIN LLEGAMOS A BANGKOK…pero antes de comentaros nuestras primeras impresiones de esta metrópolis  me remontare a unas horas mas tarde…tras nuestra despedida en Madrid con Israel.

El trayecto desde Bruselas hasta Bombay, para terminar en Bangkok, lo hago separado de mis otros dos compys, en el primero rodeado de un americano ingeniero y amante del ciclismo (como buenos compys del curro le dije, y conocedor de nuestros spanish ciclistas) y una chica de Bombay, administradora en una empresa, y madre de dos hijos, buen viaje, 8 horas, de conversaciones chapurreando ingles (gracias a lo aprendido de mi profesora Laura y Aimara, ya que el libro que me dejaste es completísimo).

El avión, como en todo trayecto largo, suele ser todo lo cómodo que puede ser un avión en zona turista y con una pantalla LCD para ver películas, jugar y escuchar música.

Mike jugando a uno de los juegos del avión

Una vez en Bombay, me acorde muchísimo de cuando estuve en la India en 2007, cuando el aeropuerto estaba casi en ruinas, ahora estaba nuevo y moderno. Lo primero nada mas bajar fue pasar un arco de seguridad con cacheo incluido y al mas estilo militar y antes de embarcar de nuevo fuimos a comer algo sustancioso en un KFC, ya que la comida del avión pues no siempre es de tu agrado (aunque yo no tengo queja).

Comer antes de subir al avión
 
Solamente faltaba el ultimo vuelo para llegar, por fin, hasta nuestro destino, pero por otro lado, nos preguntábamos donde estaría Israel, por donde andaría  si tendría algún problema…¿nos veríamos de nuevo en el gran aeropuerto de Bangkok? Después de un vuelo al lado de un pakistaní  que iba a ver a su primo que trabajaba en Bangkok….pisamos tierra thai, a las 7:00 am. Pasamos el ultimo control de seguridad entregando el permiso de estancia (no se necesita visado por no superar los 30 días), recogemos las mochilas facturadas de Bart y Antonio, y por ultimo quedaba lo mas complicado, encontrar a Israel, sin manera de localizarlo mediante el móvil  un aeropuerto inmensamente grande, terminado en 2008 sino me equivoco, con gigantescas fotos en cada una de las plantas que tiene de su Rey, tan venerado y querido (es el Rey mas longevo de la historia y sigue haciendo historia)…finalmente después de mucha buscar es oficialmente encontrado, y oficialmente podría decirse, que estamos los 4 en TAILANDIA.
 
Comienza la aventura juntos
 
Y a partir de aquí empieza la aventura, nos vamos a la primera planta, desde ahí salen todos los taxis, y en cuanto nos ven se nos echan unos cuantos para que pillemos nuestros servicios, por lo que con mucha calma negociamos el precio para ir hacia Khao San Road (lugar mochilero donde esta nuestro guest house), y una vez cerrado el trato por 400 baht (unos 8 euros en total) nos ponemos en marcha.
 
Todo va genial hasta que nos dice que debemos pagarle durante el trayecto, y claro en ese momento pues no lo pensamos, hicimos lo que dijimos, sus 400 bath ya los tenia, y al instante, mientras conducía (que decir que la conducción en estas carreteras es de tonto el ultimo, suicida totalmente)  saca un talonario de facturas y me dice que ponga el nombre de cada uno de nosotros…una vez escrito me marca al lado de cada nombre «x 400 baht…total 1200 baht» ¡¡quería cobrarnos 8€ por persona!!, así que le dijimos un NO rotundo, que habíamos estado varias veces en Tailandia y que sabíamos que ese no era su precio (naturalmente no era cierto), por lo que de repente pone cara de pocos amigos, y hace un viraje en el volante en mitad de la autovía dando la vuelta hasta dejarnos en mitad de una calle.
 
Sin saber ni donde estábamos ni nada en absoluto…esa fue nuestra BIENVENIDA, lo que nos puso en alerta para próximas historias: solicitar taxi-meter siempre.
 
Después de maldecirlo durante varios metros andando con una solanera y a 39º a la sombra, paramos otro taxi (de color rosa) y sin titubear  y sin matices, por 500 baht nos dejo en Khao San (que significa «Calle de arroz«).

Estaba bastante lejos por lo que estuvimos en el taxi casi 20 minutos, Bangkok es caótico  un caos, muchísimo trafico, muchos taxis, muchas motos (con 3 y hasta 4 personas), no se ven accidentes, pero resulta raro puesto que conducen con mucha imprudencia, pero rápidamente te acostumbras aunque no deja de resultarte sorprendente.

Llegamos a Khao San, y localizamos nuestra guest house rápidamente, aunque la gente cuando ven que estas perdido te echa una mano (bien para ganarse una propina o por amabilidad, me declino visto lo visto por lo primero). Khao San son varias calles de puestos y de tiendas, esta masificada en ese aspecto, por lo menos la primera impresión de día, de noche creo que sera de otra manera.

En cuanto a nuestra pensión, se llama «Nappark«, y tiene muy buena imagen, con WIFI, varios ordenadores con Internet gratis, dos WC, duchas, unas lonas con cojines para acostarte en el recibidor mientras ves pasar a todos los mochileros de cada país  consignas para las mochilas con deposito de 100 baht y hasta tele para ver los partidos de España (es la Euro-copa) , el único inconveniente es que dormimos en una habitación con unas 22 camas, pero no pasa nada, siempre he querido compartir ronquidos.

Israel y Antonio en el guest house
 
 
La recepción de Nappark
 
El chek-in no podíamos hacerlo hasta las 13 horas y teníamos unas horas de sobra así que dejamos las mochilas en consigna y fuimos a dar una vuelta por Khao San, Isra, Bart y Mike cambiaron algo de dinero a Baht y luego encontramos un lugar fresco para tomarnos unas cervezas, catamos la famosa cerveza Tailandesa «Singha«.
 
Shinga para todos
 
Shinga y Chang, dos cervezas made in Thailand
 
Acto seguido, una vez instalados ya en nuestras literas (habrá foto mas adelante de nuestros aposentos), nos relajamos antes de ducharnos y descansar un poco…ya que hemos quedado a las 18:00 horas en la puerta de Nappark con Reuben Rojas, mi colega cubano para que nos muestre estos un poco…así que nos despedimos hasta la próxima entrega, y terminar este día agotador e intenso…gracias por leernos y seguirnos  una vez mas…korp khun (gracias).
 
Nos esperan muchas aventuras

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