Goa – Primer día en el hotel «Resorte Marinha Dourada»

Goa – Primer día en el hotel «Resorte Marinha Dourada»

Goa – Primer día en el hotel «Resorte Marinha Dourada»

14/5/2007

Hoy nos hemos levantado a las 07:30 am ya que viajamos a GOA, y debido al exceso tráfico de Mumbai, salimos a las 09:30 para el aeropuerto. Nos despedimos de nuestro botones mientras a Tomas le echan la bronca por que al parecer nos habíamos metido en páginas porno en el ordenador del hotel (yo este dato no lo recuerdo). De camino al aeropuerto preguntamos por los comercios estaba cerrados un lunes, y es que al parecer son festivos todos los lunes en el país. Llegamos al aeropuerto a las 09:50 y facturamos las maletas, pasamos el control de seguridad, registrándonos tanto mujeres como hombres, y llegamos a nuestra puerta de embarque.

Un mapa del país, para que veáis donde esta situado tanto Bombay como Goa

Mapa de India

El avión que cogimos en Mumbai no fue tan desastroso como nos temíamos, al revés, por dentro era cómodo y como sólo era una hora de viaje no se hizo pesado, aunque el aterrizaje fue movido…así que al fin llegamos al aeropuerto de Goa, y al salir nos encontramos con estas visita.

Aeropuerto de Goa

En el aeropuerto fue a recogernos «Tony», un encargado de la Asociación para llevarnos al hotel. Por la autovía, a gran velocidad es cuando te das cuenta que tu vida está en manos de un conductor que está acostumbrado a un tipo de conducción que te pone los pelos de punta, adelantamientos imposibles, cruces de sobresalto, algo normal allí, donde la ley del vehículo mas fuerte y dominante predomina, eso sí, consigues tener unos reflejos increíbles, por eso en parte no hay tantos accidentes aparentemente.

En Goa existe la misma miseria que vimos en Bombai, pero es una región costera con muchos mas recursos y alimentos, muy visitada en invierno por los ingleses, que abandonan el país cuando se acerca el calor y la humedad.

Pasamos por la capital de Goa, que es Panaji (Panji), donde ya le dedicaríamos mas tiempo y turismo. Llegamos al hotel y nos damos una grata sorpresa, ya que no nos esperábamos que por el precio que pagamos (barato), estuviéramos en un sitio como este.

Unas vistas tremendas desde la habitación Nº 135 del Hotel «Resorte Marinha Dourada»

Habitación de hotel

Vistas desde el balcón

Las vistas del gran lago del hotel

Tras la piscina un gran lago rodeado de palmeras y cocoteros

Antonio y Victor

El grupo al lado de la piscina

Antes de irnos a comer conocimos a la mujer del Sensei Instructor y organizador de este Gassukhu, tambíen karateka.

Luis y el resto con la mujer del instructor jefe de India

Antonio y Luis

Antonio en la puerta del hotel Resourte Marinha Dourada

Tras comer en el restaurante del hotel (sándwich mixtos), por la tarde nos pasamos un buen rato de risas en la piscina, mientras Tomás intentaba sonsacar a Jose Luis y a mi, lo que hicimos la otra noche en el bar ese tan especial de Bombay, en «Live Bar».

Tomas y Antonio

Después de cenar nos dimos una vuelta por el parque del hotel rodeando un bonito lago que por la noche se veía precioso con todas esas luces, había un mini-guardia que se encontraba en la puerta, nos la abrió para salir del hotel y dimos una caminata hasta llegar a la playa, estábamos a 1,5 km de distancia…por el camino, las motos pasaban a alta velocidad y nos pitaban, pasamos por una bar que estaba celebrando una boda con música y muchas luces en la orilla de la carretera, y pasamos por un puente que estaba en construcción, encontrándonos a varios obreros durmiendo en los caminos de tierra, esperando el día de mañana para seguir trabajando (sin tiempo disponible para llegar a casa a cenar con sus familias). Al llegar a la playa, pasamos por una serie de bares con muchas luces, con pinta de prostíbulos, y cantidad de chiringuitos, estando la mayoría cerrados (suelen abrir mas en invierno, en época de turismo inglés y portugués, además a partir de junio hasta septiembre llegan los monzones).

Sobre las 24:00 horas dimos media vuelta y llegamos al hotel charlando sobre conversaciones tan trascendentales como la vida misma y el «carpe diem».

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